lunes, 11 de junio de 2012

MEDIO AMBIENTE

LA HUELLA ECOLÓGICA

La huella ecológica representa el área de tierra o agua ecológicamente productivos (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) (e idealmente también el volumen de aire), necesarios para generar los recursos necesarios y además para asimilar los residuos producidos por cada población determinada de acuerdo a su modo de vida.

Es por lo tanto un indicador del impacto ambiental generado por la actividad humana como consecuencia del uso que se hace de los recursos existentes en los ecosistemas del planeta relacionado con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos.

 La medida puede realizarse a muy diferentes escalas: individuo (la huella ecológica de una persona), poblaciones (la huella ecológica de una ciudad, de una región, de un país,...), comunidades (la huella ecológica de las sociedades agrícolas, de las sociedades industrializadas, etc). El objetivo fundamental de calcular las huellas ecológicas consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, compararlo con la biocapacidad del planeta.

Si estimamos la población de la Tierra en unos 6.000 millones de habitantes, y repartimos entre ellos la superficie productiva terrestre, obtenemos que tenemos unas 1´7 hectáreas de terreno productivo de media por habitante.

Pero el problema es cuando calculamos la media de las hectáreas de terrenos para mantener el modo de vida de los habitantes de la Tierra, que serían 2´8 Ha.

Es decir este cálculo nos da que necesitaríamos dos planetas como el nuestro para mantener el actual ritmo de vida.


¿Y como se explica que vivamos a un ritmo superior al que nos permite nuestro planeta?
Pues muy sencillo al igual que el que gasta más de lo que tiene, estamos hipotecando el planeta para el futuro:
  • Consumiendo los recursos a una velocidad mayor de la que se pueden regenerar
  • Generando más residuos de los que el planeta puede admitir

Pero si la situación vista así no parece muy esperanzadora, peor se ve cuando en vez de ver la media de todo el planeta observamos los datos por países. Entonces aparecen países con huellas ecológicas como las siguientes:


















(Ver enlace con la huella ecológica de todos los países)













Podemos observar como  la huella ecológica de la mayoría de los países desarrollados supera ampliamente la media, y además, su propia superficie por habitante, con lo cual para mantener su "nivel de vida" deben extraer recursos y verter residuos en lugares muy alejados de su territorio
















Si analizamos los datos que nos proporciona la huella ecológica de la actividad humana podemos llegar a algunas conclusiones como:
  1. El modo de vida de los países desarrollados no se puede extender al conjunto de sus habitantes
  2. Una economía planetaria sostenible exigiría una reducción del consumo y del nivel de vida de sus habitantes.
Aunque estos aspectos podrían cambiar si el desarrollo tecnológico nos permitiera reducir nuestra huella ecológica con un aumento de la eficiencia de los procesos productivos y una reducción de la contaminación generada.

Y esto ya abre un nuevo debate: transgénicos, energía nuclear...




































































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lunes, 4 de junio de 2012

EL ORIGEN DE LA VIDA

 

EL ORIGEN DE LA VIDA EN LA TIERRA


Probablemente el origen de la vida en la Tierra sea en los fondos submarinos, en las llamadas fuentes hidrotermales del fondo del océano por la que escapán al exterior gases y materiales procedentes del interior terrestre. En estas condiciones podría surgir la vida gracias a la energía y moléculas aportadas por estas fuentes hidrotermales, a partir de bacterias quimioautótrofas como las que existen actualmente en las dorsales oceánicas submarinas.



Pero la actividad volcánica submarina no es exclusiva de la Tierra y por lo tanto una situación similar podría darse en otros lugares de nuestro sistema solar


Europa el satélite de Júpiter posee toda su superficie helada, pero no es homogénea sino que podemos observar las cicatrices dejadas por la fragmentación y movimiento de sus casquetes helados, que hacen suponer una actividad magmática en su interior.


Si existe actividad magmática las temperaturas por debajo de la capa de hielo pueden ser las adecuadas para mantener un océano líquido en el que exista vida.